Terapia génica

La terapia génica puede curar la enfermedad de células falciformes en algunas personas.

Los médicos modifican los genes de las células madre hematopoyéticas. Lo hacen fuera de tu cuerpo.

Las células madre genéticamente modificadas se reinyectan en tu cuerpo. Esto permite que tu cuerpo produzca glóbulos rojos sanos.

La terapia génica no altera los genes de otras partes del cuerpo.

  • Solo modifica las células madre hematopoyéticas.
  • El resto de tus células (células cerebrales, cardíacas, renales, óvulos, espermatozoides, etc.) no se ven afectadas.
  • No puedes transmitir las células madre genéticamente modificadas a tus hijos.

Si funciona:

  • Puede que te hayas curado.
  • Es posible que tengas menos dolor.
  • Podrías dejar de tomar el medicamento para la enfermedad de células falciformes (por ejemplo: hidroxiurea).
  • Probablemente no necesitarás más transfusiones de sangre para la enfermedad de células falciformes.
  • Es probable que no sufras nuevos daños en los órganos a causa de la enfermedad de células falciformes, pero esto no reparará los daños a nivel del órgano que ya tengas.
  • Es posible que no tengas que acudir al hospital con tanta frecuencia como antes.

Existen riesgos:

  • Tal vez no funcione para todos los pacientes.
  • La quimioterapia puede provocar muchos efectos secundarios, algunos de los cuales pueden ser graves.
  • También provoca la caída del cabello, que debería ser temporal.
  • La quimioterapia puede limitar tu capacidad para tener hijos en el futuro.
  • Algunas partes de este tratamiento causan dolor.
  • Algunas personas se sienten tristes y solas durante el tratamiento.
  • No es habitual, pero existe riesgo de cáncer o muerte.
  • Los médicos no conocen todos los riesgos de la terapia génica.

Es posible que la terapia génica no funcione para todos los pacientes.

El médico puede hablar contigo sobre la probabilidad de que te funcione.